¿Qué hacer con una zona no revisada?
Pedir el acceso antes del cierre, o aceptar que quede pendiente con una cláusula escrita que diga quién revisa, quién paga y qué pasa si aparece una colonia.
Un espacio sellado puede necesitar una apertura pequeña. Esa apertura debe acordarla el vendedor, y el técnico explica el punto que abriría y cómo lo cerraría después.
Si la cláusula no existe, la zona no revisada se convierte en una duda que el comprador paga solo después de la compra. Por eso conviene dejarla por escrito antes de firmar.
¿Qué guardar después del cierre?
El informe, las fotos, las lecturas, el registro de tratamientos y las visitas de seguimiento. Ese conjunto es la historia de la casa y sirve para una futura venta o una reclamación.
Guarde los documentos juntos, con la fecha de cada visita. Si hay estaciones de monitoreo, guarde el mapa de su ubicación, porque el técnico lo necesita para la siguiente revisión.
Pregunte al técnico cada cuánto conviene revisar la casa después de la compra. Un plan escrito permite detectar un cambio a tiempo, y es parte del historial que el propietario entrega a la siguiente persona.